Dormido tuvo una visión: una estrella caía del cielo con estruendo y quemaba el bosque, y una voz, la de María, le pedía que en aquel lugar construyera un santuario en su honor. Y levantó una pequeña choza con el propósito de cumplir la orden del cielo.
Por las cercanías se corrió la voz de la visión que tuvo el monje para cumplir la petición del cielo. Poco a poco se fue construyendo una abadía. Ahora es sede de una gran Escuela de formación agrícola dirigida por los Hermanos de La Salle.
Este santuario estaba a cargo de la Congregación de hermanos religiosos llamados Hermanos de la Misericordia. En 1938 estos hermanos eran muy pocos y como no tenían muchas vocaciones, pidieron ser incorporados al Instituto de La Salle, lo que obtuvieron. Y así recibimos la misión de custodiar el santuario mariano y difundir su devoción por todo el mundo.
Nuestra Señora de la Estrella se halla en Montebourg, en el extremo occidental de Francia.
En 1955 el Hermano Dionisio de Jesús, Vicario General, proclamó a Nuestra Señora de la Estrella, Reina y Madre de las Escuelas Cristianas.
Mensaje:
Debemos de sentirnos alegres, pues tenemos una Madre en el Cielo, una Madre que nos cuida y nos protege con tantísimo amor que no es posible pensar que la vida pudiera existir sin ella, y un motivo más de alegría es la advocación de María en la Virgen de la Estrella, y ¡Qué orgullo debemos sentir los lasallistas!, pues es Nuestra Patrona, Nuestra Protectora, pero también tenemos un grandísimo compromiso con ella, que es el de difundir su devoción por todo el mundo, a través de las prácticas marianas, como el rosario, cantos, oraciones e imitándola en sus actitudes.
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