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Santos y Beatos Lasallistas
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Santo Hno. Jaime Hilario
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Santo Hno. Jaime Hilario
(Manuel Barbal Cosán)
1898-1937
Mártir de "La Oliva"
“Cada día Dios es para mí más padre, guía, sostén, luz, fuerza y gozo”.
Fiesta: 18 de enero |
Manuel Barbal y Cosán nació en Enviny, provincia de Lérida y diócesis de La Seo de Urgel, el 2 de enero de 1898. La familia era profundamente cristiana, en la que cada día se rezaba el rosario y el ángelus, se mostraba profunda caridad hacia los pobres y se santificaba el domingo como el día del Señor.
Manuel diría más tarde: «Mi padre es un cristiano ejemplar y con mucho sentido común; es optimista y lleno de confianza. Mi madre es una santa. Siempre ha repartido amor. Hay almas que el Señor coloca junto a nosotros para señalarnos el camino del cielo: es una de ellas».
Los primeros años de Manuel Barbal Cosán transcurrieron en medio de las incomodidades y de las alegrías de un pueblo de montaña. Los trabajos del campo, la hermosa vista de los Pirineos y sus abruptos picachos... todo contribuyó a la formación de su carácter trabajador y serio, sensible y lírico.
HACIA LA CONSAGRACIÓN RELIGIOSA
En enero de 1908 ingresó como alumno en el internado de los Lazaristas en Rialb. En mayo de 1909 hizo la Primera Comunión. El Señor fue haciendo germinar en su alma el deseo de consagrarse a El, y soñaba con el sacerdocio. En su casa se sentían contentos, porque un consagrado era una bendición de Dios para la familia.
En octubre de 1910 entró en el seminario de La Seo de Urgel, y en los estudios obtuvo resultados excelentes. Pero por desgracia se manifestó una progresiva sordera que constituía un serio obstáculo para el ministerio sacerdotal. Tuvo que regresar a su casa, pero la llamada de Dios no se había apagado. En cierta ocasión encontró a un Hermano de las Escuelas Cristianas, que le habló del Instituto. «Eso me gusta», dijo, y solicitó hacerse Hermano.
EN EL NOVICIADO DE IRÚN
Irún está situada cerca de la frontera francesa, en el golfo de Vizcaya. Allí estaba en aquella época el Noviciado de los Hermanos, y muchos de los moradores de la casa provenían de Francia. La lengua habitual en que se hablaba era el francés, por lo tanto, antes de ir al noviciado, Manuel fue enviado a Mollerusa para que estudiara la lengua del Fundador de los Hermanos. En esta casa su entusiasmo se acrecentó: «Los Hermanos me han hecho un buen regalo: su bondad», escribía a su casa.
El Noviciado de Irún estaba dirigido por el Hno. Junien-Victor, eminente formador y futuro Superior General. Después de un mes de preparación como postulante, Manuel Barbal recibió el Hábito religioso y un nuevo nombre, como era habitual entonces: se llamaría Hermano Jaime Hilario. El nuevo novicio era alto y más bien delgado, con cabello castaño. Inteligencia clara, temperamento tranquilo y sencillo; siempre de buen humor y tenaz en el trabajo y en el estudio. Para sus 19 años manifestaba madurez poco común.
Su retrato interior se puede cifrar en esta frase suya: «Cada día Dios es para mí más padre, guía, sostén, luz, fuerza y gozo». Sentía que debía ser para los demás animador y testigo de la alegría: «La mejor obra de misericordia en una comunidad consiste en animar, entusiasmar y sembrar el buen humor».
LA EXPERIENCIA APOSTÓLICA
De 1918 a 1926 el Hno. Jaime Hilario desempeñó su actividad apostólica en varios centros lasalianos. El primero fue Mollerusa, donde estuvo cinco años. Al final del primer año, tanto los Hermanos como los alumnos podían afirmar al unísono: «El Hermano Jaime Hilario es un buen maestro y un santo». Para un principiante no era, desde luego, poca cosa.
En 1923 pasó a Manresa, y enseñó latín... Pero su sordera se incrementaba y tuvo que desistir de dar clase; su ocupación fue la huerta.
Estuvo después en Oliana, durante un año, y de allí pasó al internado Sainte-Germaine, de Pibrac, en Francia, en el departamento de Alta-Garona.
LA CONSAGRACIÓN DEFINITIVA
En sus notas personales hay una afirmación que no podemos pasar por alto: "El Señor no me mostró las dificultades que me sobrevendrían haciéndome Hermano, porque hubiera yo retrocedido; pero hoy no vendería mi sotana por todo el oro del mundo. Por todo el pueblo de Enviny no cambiaría mi género de vida". (Pibrac, 15-4-1928)
Esto muestra claramente que el camino seguido por Manuel no era, ni mucho menos, fácil, y probablemente la sordera tuvo su importancia en estas dificultades. Con todo, no olvidemos que Juan Bautista De La Salle, al final de su vida, decía algo muy parecido: tampoco para él el camino había sido liso...
El Hno. Jaime Hilario permaneció en Pibrac ocho años como catequista del Noviciado, es decir, uno de los ayudantes del Hermano Director. Poseía buena base espiritual y excelente preparación intelectual, además de sus convicciones personales y de la tenacidad en el trabajo. Para los novicios era modelo y estímulo.
En 1932 fue encargado de trabajar en el reclutamiento de vocaciones, es decir, de encontrar muchachos que desearan seguir la vocación religiosa, y orientarlos hacia la vida del Hermano. En su nuevo empleo recorrió numerosos pueblos sembrando la semilla de la vocación, y obtuvo buenos resultados. Pero la sordera se estaba convirtiendo en dificultad cada vez mayor, y al fin tuvo que dedicarse de forma habitual a los trabajos manuales en la huerta. En este trabajo su alma estaba unida al Señor, que así le preparaba para el sacrificio supremo.
LA REVOLUCIÓN DE 1936
El Hno. Jaime Hilario fue detenido en Mollerusa un día que se dirigía a Enviny. Fue dejado en libertad vigilada, confiado a la familia Badía, que quedó profundamente impresionada por el total abandono del hermano en las manos del Señor, manteniéndose en constante oración y mostrando su celo catequístico con los niños de la casa.
Muy pronto fue sacado de aquella familia y llevado a la prisión de Lérida, donde estuvo encerrado en la celda 31. Como procedía de Cambrils, le llevaron al comité de Tarragona, que determinó encerrarle en el barco-prisión "Mahón". Todo esto ocurrió en diciembre de 1936. Habían determinado "juzgarle" en enero de 1937.
El abogado Montañés, que se encargó de su defensa le sugirió: "Basta que declare que usted trabajaba como hortelano de la Comunidad... y que usted no es religioso. Ciertamente le dejarán libre". El Hno. Jaime Hilario confió después al Hermano Eusebio: "No podré entenderme con este abogado... Yo no puedo disimular mi condición de religioso". Y sin embargo, confesarse como tal era firmar la sentencia de muerte.
EL TRIBUNAL POPULAR
Para ayudar al Hermano Jaime Hilario, a causa de su sordera, el Hno. Sorribas se colocó a su lado, para repetirle las preguntas del tribunal. El razonamiento del fiscal era tan disparatado que es difícil comprender que se puedan hacer afirmaciones semejantes: "Este fraile ha estudiado latín y ha envenenado la conciencia de los niños; si no le matamos, nos matará él..."
El abogado se esforzó por presentar al Hno. Jaime Hilario como un pobre hombre, alejado de la política y empleado del convento. Y pidió al Hermano que confirmara sus palabras. "No, -dijo el Hno. Jaime Hilario-, yo soy un religioso, Hermano de las Escuelas Cristianas".
El presidente dijo: "Pues explique el acusado esta contradicción: ser hortelano y fraile". "No hay ninguna contradicción, respondió. Mi sordera me ha impedido continuar mi misión de educador".
Ese fue el proceso. Después de breve deliberación el tribunal le condenó a muerte. Cuando estuvieron solos, preguntó al Hno. Sorribas qué habían decidido. Su respuesta fue pasarse la mano por el cuello. "¿Cuándo?" "No lo han dicho".
El Hno. Jaime pidió dos hojas de papel y escribió a su hermana y a su sobrino: "He sido condenado por el tribunal popular. No os avergoncéis de mí y no lloréis; no he hecho ningún mal. Rezad por mí y yo rezaré por vosotros. Adiós, hasta el Cielo". La escritura era firme, sin ningún temblor.
EL MARTIRIO
Los verdugos querían evitar que llegase la gracia que se había pedido, y que llegó, en efecto, el 18 de enero de 1937, después de la ejecución. Por eso, sólo dos días después, a las tres y media de la tarde, sacaron de la cárcel al Hno. Jaime y lo llevaron a un bosquecillo, en la colina llamada «La Oliva», cerca del cementerio.
Mientras esperaban que llegaran los miembros del tribunal, los milicianos que formaban el pelotón de ejecución admiraban la tranquilidad del Hermano. «¿Pero es que no te das cuenta de que te vamos a matar?». Su respuesta fue la de un auténtico testigo de la fe:
«Amigos, morir por Cristo es reinar». Le colocaron de espaldas a una cascada ya seca, el pelotón se colocó a tres metros de distancia. El cruzó los brazos sobre el pecho y elevó la vista al cielo. El jefe del pelotón gritó: «¡Fuego!». Y todos dispararon a su cuerpo. Pero ni un solo proyectil le tocó.
El Hermano seguía en pie. El jefe, furioso, gritó de nuevo: «¡Fuego!». Y de nuevo el Hermano siguió en pie. Los milicianos, espantados, tiraron los fusiles y echaron a correr. El jefe, lleno de indignación y de odio, sacó su pistola, se acercó al Hermano y le disparó en la sien. Fue entonces cuando cayó al suelo.
Fue beatificado el 29 de abril de 1990 por el Papa
Juan Pablo II, junto con los Hermanos mártires de Turón y canonizado el 21 de noviembre de 1999.
Este texto fue tomado del Boletín del instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, Nº 244, 1988.
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Santo Hno. Muciano María Wiaux
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Santo Hno. Muciano María Wiaux
(1841-1917)
Fue un vigilante cuidadoso en los cursos escolares, catequista en la parroquia cercana, y tenía una extraordinaria influencia en los alumnos por su paciencia y su piedad evidente. Se sabe que pasaba todo el tiempo que podía ante el tabernáculo o la gruta de Nuestra Señora.
Entre los Hermanos, se comenta que no se le vio nunca transgredir el menor punto de la Regla de los Hermanos.
“La única educación es esta: Estar lo bastante seguro de una cosa para decírsela a un niño”.
Fiesta: 30 de enero
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Louis Joseph Wiaux nace en Mellet, Bélgica, el 20 de marzo de 1841. Sus padres fueron Juan y Sra. Wiaux. Él era herrero y ella se dedicaba a los quehaceres domésticos.
Cristo tenía un lugar preferente en este hogar. Mañana y tarde los señores Wiaux unían sus voces a las de sus hijos en la oración familiar.
Siendo alumno del Colegio Lasallista de Gosselies, ingresó al Noviciado de la ciudad de Namur a la edad de 15 años. Su nombre de Luis José tan del agrado de los habitantes de Mellet se transforma en Hermano Muciano María. El 2 de julio de 1856 comienza el noviciado canónico, ahí su empleo será el de "campanero". "El Hermano Muciano María y la Regla forman un todo"; veremos que su formación espiritual crece a cada instante. Luego hizo sus primeros votos el 14 de septiembre de 1859. El Hermano Muciano María había tenido éxito en sus primeros años de magisterio.
En esos años tocaba al joven Hermano Muciano María hacer votos religiosos por 3 años. Pidió a la Comunidad ser admitido, pero fue rechazado por no dar la medida que ahí exigía el Director; gran dolor para un joven piadoso como era él. Sin embargo no se desanimó.
El Hermano Maixentis, buscó la manera de ayudar a nuestro joven Hermano. Pidió que el Hermano Muciano María pasara a su división y él se encargaría de prepararlo. En 1869, el 26 de septiembre hace su profesión perpetua.
Enseñó sobre todo música y dibujo, y por su entrega y dedicación sin límites supo llevar la vida profesional hasta la cima de la Santidad.
Su increíble generosidad fue posible gracias a su vida de oración y de relación con Dios.
No podía faltar en su lecho de enfermo una visita de quien salvó su vocación y le proporcionó tantas ocasiones de santificación, en obediencia: el Hermano Maixentis. Conversó con el enfermo unos momentos y cuando salió decía a los que encontraba: "El Hermano Muciano María es verdaderamente un santo, su devoción a la Santísima Virgen ha sido tan grande, es un placer morir cuando uno está bien preparado como el Hermano Muciano María".
El Hermano Muciano da gracias a Dios por el Bautismo, por los momentos tan generosos de oración en toda su vida, de poderse llamar hijo de María, por la vocación invocada a Dios por las necesidades de su Patria: "Sagrado Corazón de Jesús, salva a Bélgica".
En medio de esta celebración de acción de gracias, de esta oblación de su vida al Señor, saludando a la Madre de Dios, orando como siempre, se apagó la luz de la vida terrena para el que había sido "el Hermano que ora siempre, el Hermano del Rosario, la Regla Viviente". Eran las 4 de la mañana del 30 de enero de 1917.
Su vida se resume en dos palabras: "Ora et labora"..., "Reza y trabaja"..., durante 60 años permaneció íntimamente unido a Dios en el ejercicio de su Misión.
Fue beatificado el 30 de octubre de 1977 por su Santidad Pablo VI, en la Cláusula del Sínodo sobre "Catequesis y Evangelización". Canonizado el 10 de diciembre de 1989 por su Santidad Juan Pablo II.
"Al no ser admitido a renovar mis votos, me he puesto totalmente en manos de Dios."
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Santo Hno. Miguel Febres Cordero
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Santo Hno. Miguel Febres Cordero
(1854-1910)
A pesar de sus distinciones académicas, la enseñanza es para él lo prioritario, en particular las clases de religión y la preparación de los chicos a la Primera Comunión. Sus alumnos admiran su sencillez, su franqueza, la atención que les presta y la intensidad de su devoción al Sagrado Corazón y a la Virgen María.
“Dichosos los jóvenes que escogen por primer objeto de su amor a María.”
Fiesta: 9 de febrero
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Nació en Cuenca, Ecuador, el 7 de noviembre de 1854. Fue su padre Don Francisco Febres Cordero, descendiente del General León. Su madre Doña Ana Muñoz Cárdenas, matrona distinguida tanto por la aristocracia de su sangre como por la excelencia de sus virtudes. Bautizaron al niño, imponiéndole el nombre de su padre: Francisco.
Desafortunadamente Panchito había nacido con los pies baldados y tardó demasiado en caminar. Desde el rosal del jardín, una hermosa señora de vestido blanco y manto azul, le sonríe, le llama y le quiere llevar... Panchito, radiante de emoción, se incorpora y anhelando acercarse, da sus primeros pasos. ¡Tenía entonces cinco años de edad!
A medida que avanzaba en edad, Francisco se mostraba más y más piadoso, afable y recatado, razón por la cual decían de él: Niño en edad, Panchito es hombre en virtud".
Llegan los hijos De La Salle al Ecuador en 1863. Uno de los primeros inscritos es Francisco Febres Cordero y Muñoz.
En contacto con sus maestros, pronto sintió un atractivo irresistible a ser como uno de ellos. Las vísperas de la Anunciación de 1868, henchido de gozo inefable vistió las libreas lasallanas, alistándose resueltamente en el "Ejército de la humilde y alegre renuncia".
En adelante se llamará Hermano Miguel y el Signo radiante de la Fe será la senda luminosa que lo guiará.
La filial devoción hacia la Virgen Inmaculada, fue inequívoca muestra de predilección divina. Quiso amar a María con el corazón mismo de Cristo.
En 1887 viajaba por primera vez a Europa, designado para representar a su patria en las ceremonias de beatificación de su Santo Padre y Fundador. El Hermano Miguel sufre en su organismo delicado. Los superiores se dan cuenta del peligro y le envían a España donde el clima y ambiente le serán más favorables. En la última quincena de enero de 1910, un resfriado degenera en pulmonía. Su organismo debilitado no reacciona. Luego de tres días de agonía, el Hermano Miguel muere el 4 de febrero.
"La muerte del Hermano Miguel es grave pérdida para su Instituto, para el Ecuador, su patria, para las letras hispano-americanas de las que ha sido fecundo artífice". La muerte del humilde Hermano es declarada de luto nacional.
En 1936, durante la revolución española, los restos de Francisco Febres Cordero fueron repatriados.
Fue erigido un monumento en la casa de los Hermanos de "La Magdalena" en Ecuador.
El 30 de octubre de 1977, fue la Beatificación en la Plaza de San pedro de Roma, presidida por su Santidad Paulo VI.
El 7 de abril de 1984, su Santidad Juan Pablo II, promulga el decreto de la Sagrada Congregación para las causas de los Santos aprobando el milagro atribuído a la intercesión del Hermano Miguel. Fue canonizado por el Santo Padre el domingo 21 de octubre de 1984.
"En De La Salle unidos iremos a Servir,
a construir Fraternidad."
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Beatos Hnos. Mártires de Valencia
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Hnos. Beatos Mártires de Valencia
El domingo 11 de marzo del 2001, S.S. Juan Pablo II beatificó a 233 mártires de la Arquidiócesis de Valencia.
Entre estos, 5 eran Hermanos de las Escuelas Cristianas, tres del Colegio de la Bonanova de Barcelona y dos de la comunidad de Cambrils, en Cataluña. Todos ellos fueron martirizados en Valencia durante la guerra civil de 1936.
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“Gracias Hermanos por haber reproducido la muerte de Jesús, gracias por haber recorrido la suerte de tantos pueblos crucificados que todavía hoy buscan caminos de vida y resurrección. Gracias por el testimonio de una entrega hasta las últimas consecuencias. Gracias por su servicio a la escuela cristiana... Gratitud e imitación. Dos actitudes que brotan de una mirada contemplativa de la vida y de la muerte de nuestros Beatos mártires de Valencia.”
MARTIRIO DE TRES HERMANOS EL 22 DE OCTUBRE DE 1936
Los Hermanos Honorato Andrés, Florencio Martín y Ambrosio León, igual que todos los Hermanos de Bonanova, el 19 de julio tuvieron que huir y buscar refugio donde pudieron.
Estuvieron algunos días vagando por la ciudad, y al fin se pusieron de acuerdo para ir a su tierra, Aragón, para lo cual era necesario pasar por Valencia. Emprendieron el camino a pie, y en Valencia comprobaron que debido a la guerra era imposible pasar a Aragón.
El Hermano Honorato halló acogida en el domicilio de Doña Mercedes Marco Adelantado, en la calle Buenos Aires, 4-4º, en donde más tarde se juntó también el Hno. Florencio Martín. Ambos llevaron una vida muy edificante. El Hno. Ambrosio León residía en otro domicilio, y daba clases particulares a niños. Su comportamiento era motivo de edificación para todos.
Los tres intentaron ejercer su profesión y solicitaron una escuela de las muchas que carecían de maestro. Fue preciso exhibir el título; carecían de documentación e indicaron que pidieran informes a la normal de Barcelona.
Respondieron de Barcelona que efectivamente eran maestros pero Hermanos de las Escuelas Cristianas; esto fue más que suficiente para decretar la muerte.
El 22 de octubre de 1936 a las 11:30 de la mañana un grupo de milicianos acudió al domicilio donde estaban los dos Hermanos para detenerlos.
Se los llevaron a la "Cheka" del Seminario en espera de la detención del Hno. Ambrosio León, que no se hallaba en el domicilio cuando fueron a buscarlo. Llegó más tarde y también lo detuvieron.
Hacia las 6 de la tarde del mismo día 22 los tres Hermanos fueron asesinados en una barriada de Valencia, en una escombrera de la calle Sagunto.

Hno. Honorato Andrés
(Andrés Zarraquino Herrero)
Nació en Bañón (Teruel), el 18 de abril de 1908.
El 27 de julio de 1920 ingresó en el Noviciado Menor de Cambrils y el 15 de agosto de 1924 tomó el Hábito en el Noviciado de Hostalets de Llers.
Terminada su formación religioso-pedagógica en el Escolasticado de Cambrils, empezó su apostolado en Tortosa y luego, sucesivamente, en Gracia, Barcelona, en 1931, y en Bonanova. |
En julio de 1936 el Hno. Honorato corrió la misma suerte que la Comunidad de Ntra. Sra. de la Bonanova. Anduvo errando por Barcelona hasta que emprendió viaje a pie a Valencia con los Hermanos Florencio Martín y Ambrosio León.
Allí fue detenido el 22 de octubre de 1936, con sus dos compañeros, cuando los milicianos supieron que eran religiosos.
Hacia las 6 de la tarde del mismo día 22 los tres Hermanos fueron asesinados. El Hno. Honorato tenía 28 años.
Los cadáveres se hallaron al día siguiente en Benimaclet, camino de Sagunto, y fueron inhumados en una fosa común del Cementerio de Valencia.
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Hno. Florencio Martín
(Álvaro Ibáñez Lázaro)
Nació en Godos (Teruel), el 12 de junio de 1913.
Fue bautizado al día siguiente, el 13 de junio.
Ingresó en el Noviciado Menor de Cambrils el 10 de noviembre de 1927. Tomó el Hábito en Cambrils el 14 de agosto de 1929.
Empezó su apostolado en la escuela de la Barceloneta, en febrero de 1932. Y en el verano de 1933 pasó a Bonanova, donde le sorprendió la persecución religiosa. |
En julio de 1936, al dispersarse la Comunidad de Bonanova, en compañía de los Hnos. Honorato Andrés y y Ambrosio León anduvo por Barcelona y decidieron emprender el viaje a pie hasta Teruel; tuvieron que detenerse en Valencia.
El Hno. Florencio se dirigió a casa de su primo, Pablo Ibáñez, que fue asesinado dos días después. Luego se refugió en casa de Doña Mercedes Marco, donde estaba ya el Hno. Honorato Andrés.
Detenido con sus compañeros cuando los milicianos supieron que era religioso, fue asesinado el 22 de octubre de 1936, a las afueras de Valencia, en Benimaclet, camino de Sagunto. El Hno. Florencio tenía 23 años.
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Hno. Ambrosio León
(Pedro Lorente Vicente)
Nació en Ojos Negros (Teruel), el 7 de enero de 1914.
Fue bautizado el día 11 del mismo mes y año.
Estuvo primero en el Aspirantado de Monreal del Campo y luego ingresó en el Noviciado Menor de Cambrils, el 7 de noviembre de 1925.
El 1º de febrero de 1930 tomó el Hábito.
Terminada su formación en el Escolasticado, fue destinado, en 1932, al Colegio de Ntra. Sra. de la Bonanova. |
En julio de 1936 tuvo que huir del Colegio Bonanova, a causa de la persecución religiosa cuando los milicianos irrumpieron en el Colegio.
Anduvo errante por Barcelona hasta que pudo trasladarse a pie a Valencia en compañía de los Hnos. Honorato Andrés y Florencio Martín.
Se hospedó en la pensión de Don Mariano Lacasta, edificando a todos con su conducta intachable. Daba lecciones a varios niños de los Almacenes Feliu.
El 22 de octubre de 1936 fue asesinado en las afueras de Valencia, en Benimaclet, camino de Sagunto, con los Hnos. Honorato Andrés y Florencio Martín, por ser religiosos. El Hno. Ambrosio tenía 22 años.
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MARTIRIO DE DOS HERMANOS EL 22 DE NOVIEMBRE DE 1936
Los Hermanos Bertrán Francisco y Elías Julián estaban en Cambrils cuando hubo que desalojar la Casa. A ambos les encomendaron que acompañaran a sus casas a un grupo de Novicios y Escolásticos de Aragón.
Fueron en tren, pero al llegar a Sagunto, los milicianos revisaron a todo el grupo, maltratándolos de palabra y de acto. Con todo les permitieron seguir hasta Valencia.
Llegados a Valencia tuvieron que andar errantes hasta que unos 20 lograron reunirse en casa de Doña Rosa Martí Nolla, en la calle Caballeros Nº 5.
Con mucho esfuerzo y en medio de serios peligros, lograron colocar a los jóvenes en casas de amigos y conocidos de Valencia y del Grao. Diariamente los visitaban para animarlos y enterarse de su comportamiento y estado de salud.
Yendo a visitar a uno de los jóvenes refugiados en el Grao fueron detenidos y encarcelados, primero en los calabozos del Gobierno Civil y luego en la Cárcel Modelo de Valencia.
El 22 de noviembre el tribunal llamó a los dos Hermanos, Bertrán Francisco y Elías Julián, cada uno por separado, a prestar declaración, y no negaron su condición de religiosos. Al salir estaban convencidos de que iban a ser asesinados.
Y en efecto, aquel mismo día los asesinaron en el lugar llamado "Picadero de Paterna". Fueron enterrados en el Cementerio de Valencia, en una fosa común.

Hno. Bertrán Francisco
(Francisco Lahoz Moliner)
Nació en Campos (Teruel), el 15 de octubre de 1912.
Fue bautizado el 16 del mismo mes y año.
Del Aspirantado de Monreal del Campo pasó al Noviciado Menor de Cambrils, donde ingresó el 10 de agosto de 1925.
Vistió el Hábito el 2 de febrero de 1929.
Terminada su formación en el Escolasticado pasó como profesor de los Novicios Menores más atrasados y luego como catequista del Noviciado. |
Con motivo de la persecusión religiosa de julio de 1936, se le encargó de acompañar a sus familias, junto con el Hno. Elías Julián, a un grupo de Novicios naturales de la región de Valencia y Alto Aragón.
Fueron detenidos en la estación de Sagunto, pero pudieron llegar a Valencia. Colocaron a los formandos en casas de amigos, y cada día los visitaban.
Al hacer una de tales visitas fueron detenidos y encarcelados.
El 22 de noviembre, llamados a declarar, confesaron su condición de religiosos. Fue motivo para decretar su muerte.
Un compañero de cárcel del Hno. Bertrán Francisco pudo constatar que éste tenía grande y profunda fe; vivía intensa vida espiritual y aguardaba sin temor la hora de la muerte.
Los asesinos quisieron acrecentar el sufrimiento moral de los presos, condenándoles a un aislamiento casi total.
El mismo día, 22 de noviembre de 1936 asesinaron a los dos Hermanos en el llamado "Picadero de Paterna". El Hermano Bertrán Francisco tenía 23 años.
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Hno. Elías Julián
(Julián Torrijo Sánchez)
Nació en Torrijo del Campo (Teruel), el 17 de noviembre de 1900.
Fue bautizado el 18 del mismo mes y año.
Ingresó en el Noviciado Menor de Cambrils el 3 de noviembre de 1916.
Recibió el Hábito el 11 de febrero de 1917, en Hostales de Llers (Gerona).
Comenzó su apostolado con los párvulos de Sta. Coloma de Farnés, en 1920. |
En 1925 fue encargado por los Superiores del trabajo de carpintería en la construcción del Noviciado de Cambrils, ya que antes de entrar en el Aspirantado ayudó a su padre en el oficio de carpintero.
En 1928 fue nombrado ecónomo del internado de Manlleu. En 1929 volvió a la clase en San Hipólito de Voltegrá y luego estuvo dos años en Condal. En 1934 pasó a la Escuela Ntra. Sra. del Carmen, en Barcelona.
A causa de una indisposición en su salud, tuvo que tomar un período de reposo en la enfermería de Cambrils. Allí se hallaba cuando estalló la persecución religiosa.
Le encargaron de acompañar a un grupo de Novicios y Escolásticos aragoneses a sus casas, pero ya en Sagunto fueron parados por los milicianos. Llegados a Valencia, y no pudiendo continuar a Aragón, en medio de dificultades consiguieron colocar a los jóvenes formandos en casas de personas amigas.
Al ir al Grao con el Hno. Bertrán a visitar a uno de los jóvenes, fueron detenidos y encarcelados.
El 22 de noviembre, llamados a declarar, no ocultaron su carácter de religiosos. Fue el motivo de su condena a muerte, ejecutada el mismo día en el lugar llamado "Picadero de Paterna". El Hermano Elías Julián tenía 35 años. |
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Santo Hno. Benildo
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Santo Hno. Benildo
(Pierre Romancon)
Dedicó toda su vida a la educación de los niños. Sobresalió en su tarea de catequista y fue notable también por su espíritu de oración y caridad. Su Santidad el Papa Pío XII se expresó así de este gran Santo:
“SAN BENILDO HIZO LAS COSAS ORDINARIAS, DE MANERA EXTRAORDINARIA”
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El 29 de octubre de 1967, el Papa Paulo VI canonizó a un religioso educador, todo un Hermano Lasallista: El Hermano Benildo. El que la Iglesia, después de un concienzudo estudio de la vida de este hombre nos lo presente como un héroe del pueblo de Dios, nos lleva a reflexionar:
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El hombre que se lo propone y sabe tomar los medios, llega a ser un verdadero hijo y amigo de Dios.
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El seguimiento de Cristo lo realiza el hombre que se propone trabajar por tener motivaciones cristianas en su actuar.
Al leer el resumen de la vida de este gran Hermano, te invitamos a descubrir cuáles son las motivaciones cristianas que al Hermano Benildo lo llevaron a darle pleno sentido a su vida y a alcanzar su plenitud de hombre.
Nació en Thuret, Francia, el 14 de junio de 1805, en el seno de una familia campesina de condición modesta y con sólidos valores cristianos. De pequeño era delicado de salud, lo que le retrasa en sus estudios escolares; pronto superó la enfermedad y recuperó el tiempo perdido; más tarde conoció a los Hermanos Lasallistas y se interesó por la Misión que realizaban.
Para estudiar tiene que dejar su pueblo y trasladarse al pueblo de Riom, hospedándose en casa de unos amigos. Una vez que conoce a los Hermanos Lasallistas y su Misión, decide entrar al Noviciado, pero se llevó la gran sorpresa cuando le dijo el Hno. Director que debería esperar. La razón es que, por su corta estatura, aparentaba tener menos edad de la que en realidad tenía. La misma opinión tenía el Sr. Cura del pueblo. Esto no lo desanima; se le encomienda la atención de los alumnos pequeños.
Al año siguiente, el 10 de febrero de 1820, inicia su Noviciado en Clermont-Ferrand, recibiendo el nombre de Benildo: ¡vive feliz de ser Hermano!
Aún tiene una prueba: a la muerte de su mamá, su padre le pide que regrese a casa, a lo cual le respondió: "Padre comparto contigo tu pena, pero tú has dicho sí a mi vocación". El padre convencido le dejó seguir su formación.
Al terminar su Noviciado iniciará su Misión en diversas escuelas:
- Aurillac: Aquí se gana la atención y estima de sus alumnos pequeños, por sus clases de catecismo. Admiran e imitan su actitud reverente al estar en el Templo haciendo oración.
- Moulins: Donde se dedica a los alumnos grandes.
- Limoges: Además de dar clase, reemplazó varios meses en sus funciones al Hermano cocinero que enfermó.
- Clermont: Se dedica a la clase y enseñanza del Catecismo.
- Billom: Ya con más experiencia es nombrado Director.
- Saugues: Es enviado como Director junto con otros dos Hermanos. Es un lugar de gente ruda y sin buenos modales.
El Hermano Benildo muere en 1862, dejando tras de sí un ejemplo de santidad por su gran espíritu de oración y de caridad. En la mayoría de los Colegios Lasallistas existen grupos de oración llamados "Grupos San Benildo" y están formados por Padres y Madres de Familia, Hermanos, Maestros, Alumnos y Exalumnos.
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Beato Hno. Salomón Leclerq
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Beato Mártir Hno. Salomón
(Nicolás Leclerq)
Nació en Boulogne-sur-mer (Francia) el 14 de noviembre de 1745.
La santidad de su vida se reveló con ocasión de la revolución francesa, cuando se sumó a los miembros del clero que rehusaron el juramento de la Constitución. Pío XI lo beatificó con otros 188 compañeros mártires, el 17 de octubre de 1926.
“Qué felicidad tener un padre y una madre tan atentos a nuestra mejor educación”.
Fiesta: 2 de septiembre
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Nació en Bolonia (Francia) el 14 de noviembre de 1745 y fue bautizado con el nombre de Nicolás Leclerq.
Su madre llegó a decir: "Desde que mi hijo va a la Escuela de los Hermanos, es como un pequeño árbol transplantado a la orilla del agua. Algunos esfuerzos más de su parte y será tal y como lo he pedido al Señor".
Cuando el 15 de agosto escribía el Hno. Salomón a una de sus hermanas: "Suframos, pues, con alegría y acción de gracias las cruces y las aflicciones que nos envíe. Por mi parte, no soy digno de sufrir por Él, pues aún no he experimentado nada malo, mientras hay tantos confesores en dificultad". Ciertamente no suponía que aquella misma tarde le iban a detener y le conducirían al antiguo Convento de los Carmelitas, convertido en cárcel. Allí se unió a "más de 150 sospechosos" sobre todo sacerdotes y obispos, y encontró a uno de sus cohermanos, el Hermano Abraham detenido la víspera.
La banda armada que invadió la prisión por la tarde del domingo 2 de septiembre, asesinó primero a parte de los prisioneros en el jardín, mientras algunos lograban huir. Otros fueron sometidos a una parodia de juicio antes de ser ejecutados, por el motivo de haberse negado a prestar el juramento constitucional. No se sabe como murió el Hermano Salomón, pero es seguro que estuvo entre las víctimas de la prisión de los Carmelitas. En cuanto al Hermano Abraham, él fue uno de los que consiguieron escapar a la matanza.
Para el Hermano Salomón, esta muerte era el coronamiento de una vida muy adecuada para alcanzar tal desenlace. Nicolás Leclerq como ya dijimos nació el 14 de noviembre de 1745, en Boulogne sur Mer, donde su padre era comerciante en la Ciudad Baja, animada por la actividad del puerto. A diferencia de sus cuatro hermanos, Nicolás fue a la escuela de los Hermanos Lasallistas. Esta circunstancia, unida a la educación cristiana recibida en su familia, preparaba el terreno para su futura vocación.
Mientras tanto, la previsión de su padre era preparar al hijo para que le sucediese en el negocio. Nicolás siguió, pues, las clases de comercio que tenían los Hermanos, y luego su padre le colocó a trabajar con un comerciante de las cercanías de Boulogne, y más tarde fue a París para trabajar con un negociante. El ambiente en que se movía, sobre todo en París, no le agradaba. Así que de vuelta a Boulogne, decidió seguir el ejemplo de sus antiguos maestros.
El 25 de marzo de 1767 ingresó en el Noviciado de San Yon. El año complementario al Noviciado lo pasó en Rennes, bajo la dirección del Hermano Vincent Ferrier. Pronunció los votos trienales en 1769, y a la sazón se hallaba en Ruán, bajo la dirección del Hermano Sylvestre, futuro Asistente. En septiembre de 1770 pasó al colegio internado de Maréville. Hizo la profesión perpetua en 1772.
Después de este itinerario, bastante clásico, la vida del Hno. Salomón tomaba otro rumbo. El mismo año de su profesión perpetua fue designado ayudante del Hno. Lothaire, Director del Noviciado de Maréville, y en 1773 se hacía cargo de la Dirección del Noviciado. En 1777 cambió totalmente de actividad, y fue nombrado "procurador" de la casa. En 1780, primero en su comunidad y luego en San Yon, se preparó para enseñar matemáticas en el Escolasticado que se organizó en Melun. Acababa de cumplir los 15 años de profesión perpetua requeridos, cuando participó en el Capítulo General de 1787. Fue designado Secretario del mismo, y después fue llamado a desempeñar la misma función junto al Hermano Superior General.
Cumpliendo tal función acompañó al Hno. Agatón a París en 1791, y más tarde se hubo de quedar él solo en la casa del Espíritu Santo, que tuvieron que dejar los Hermanos de las Escuelas de San Sulpicio. Aunque vestía de seglar, no pudo pasar inadvertido, tal vez por la frecuentación de las iglesias donde celebraban sacerdotes no juramentados. Fue, pues, su dedicación al servicio del Instituto y su apego a la Iglesia que se mantenía fiel al Papa, lo que le merecieron la detención aquel 15 de agosto de 1792.
Para conocer lo que sintió el Hno. Salomón durante su vida tenemos la suerte de poseer 138 cartas que había enviado a miembros de su familia. Esas cartas son el eco de las distintas etapas de su vida y de los acontecimientos que ocurrieron el aquella época, especialmente los de los últimos años, cuando él mismo se vio envuelto en los sobresaltos de la transformación política que experimentó Francia.
Además, estas cartas están llenas de reflexiones de tipo espiritual. En ellas se ve "el concepto que el Hermano Salomón tenía de la vida cristiana en el contexto del siglo XVIII" (F. Marcel Guilhem, 116).
Dentro del estilo propio de la época, esas cartas son testimonio de la total entrega del autor a su vocación y la intensidad de su vida espiritual. Bien puede decirse que el modo como vivió el Hermano Salomón le preparó a asumir el martirio que coronó su vida.
Este texto fue tomado del Boletín de los Hermanos de las Escuelas Cristianas Nº 244, 1988, página 8.
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Beatos Hnos. Mártires de Rochefort
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Beatos Hnos. Mártires de Rochefort:
Roger, León y Uldarico.
Padecieron su martirio en las bodegas de las barcazas conocidas como “Pontones”. Se ha podido escribir acerca de su martirio:
Espantoso suplicio el padecido durante muchos meses por esos sacerdotes y religiosos, durante la revolución francesa, hacinados en la bodega de navíos negreros, por haber permanecido fieles a Dios y a la Iglesia de Roma. Se pudren vivos consumidos por la enfermedad, convulsionados por la fiebre y víctimas de la desazón producida por los parásitos, trastornados, muriendo de hambre y de sed”.
Fiesta: 2 de septiembre
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LOS MÁRTIRES DE LOS PONTONES DE ROCHEFORT
El domingo 1º de octubre de 1995 S. S. Juan Pablo II beatificó a 64 mártires: el grupo de Juan Bautista Souzy, sacerdote, Vicario General de La Rochelle, y 63 compañeros, que murieron víctimas de sufrimientos por la fe durante la Revolución Francesa.
Se les llama «mártires de los pontones de Rochefort», por el lugar donde estuvieron presos. Se daba el nombre de «pontón» a los viejos bajeles ya desarmados, usados para depósito de material, o como cuartel flotante o como prisión.
Los barcos que sirvieron de prisión fueron dos: el «Les Deux-Associés» (Los dos socios) y el «Washington», que estuvieron fondeados en Rochefort, en la desembocadura del río Charente, en el departamento de La Rochelle.
Los presos fueron en total 827 sacerdotes y religiosos que, en su mayoría, se habían negado a prestar el juramento de la llamada «Constitución Civil del Clero», pues se consideraba como una apostasía de la fe.
De los 827 prisioneros, 542 murieron durante los meses de cautividad en los barcos: del 11 de abril de 1794 al 7 de febrero de 1795. Todos tuvieron que soportar terribles sufrimientos y vejaciones por odio a la fe y fueron muriendo a consecuencia de los malos tratos. Los 285 supervivientes fueron liberados el 12 de abril de 1795 y pudieron regresar a sus lugares de origen. Algunos dejaron por escrito su testimonio sobre los ejemplos heroicos de sus compañeros martirizados.
Entre los presos de los Pontones hubo siete Hermanos de las Escuelas Cristianas: Roger, León, Uldarico, Pedro Cristóbal, Donato José, Avertino y Jugon. Los tres últimos sobrevivieron y fueron liberados el 12 de abril de 1795.
Los cuatro primeros murieron durante la prisión, pero en el grupo de beatos sólo están incluidos los Hnos. Roger, León y Uldarico. Del Hno. Pedro Cristóbal no se han podido recoger algunos informes y documentos, y por eso no figura en el grupo.
Hermano Roger
(Pedro-Sulpicio-Cristóbal Faverge)

Pedro-Sulpicio-Cristóbal Faverge nació en Orleans, el 25 de julio de 1745, en circunstancias que hicieron temer por su vida. El médico que asistió a su parto, Alexis Dejan, creyó prudente administrarle en seguida el sacramento del bautismo. El niño fue mejorando y unas semanas más tarde el párroco de San Euverto «completó las ceremonias del bautismo», según las normas de la Iglesia. Rigault comenta que «a pesar de los peligros que rodearon su nacimiento no sería uno de esos ladrones jóvenes que roban el cielo».
La familia Faverge vivía cerca de la escuela de los Hermanos en su misma parroquia de San Euverto, y en ella cursó Pedro sus primeros estudios. Y allí sintió la llamada de Dios para ser Hermano, como sus educadores.
Ingresó en el Noviciado de Maréville, cerca de Nancy, en 1767, y recibió el nombre de Hermano Roger. En la misma casa continuó su formación pedagógica. Conocemos poco sobre el trabajo apostólico del Hno. Roger en su servicio educativo. Pero después de algunos años como maestro fue nombrado director de la escuela de Moulins.
Sobre sus cualidades pedagógicas, el abate Labiche de Reignefort escribió: «Fue persona amable y maestro muy entusiasta de jóvenes; mostró habilidad poco común en la administración y dirección de la Escuela de Moulins».
Otro testimonio dice: «Fue uno de los mejores... Tuvo muy buenas cualidades; fue un santo».
En 1792 se exigió a los cinco Hermanos de Moulins, Roger, Bertauld, León, Saviniano y Nabord, el juramento de la Constitución. El Hno. Roger, como portavoz de los Hermanos, respondió:
-«Ni por todo el oro del mundo me separaría de la Iglesia católica, mi madre».
-Pero les vamos a cerrar la escuela y les vamos a detener, incluso los expulsarán de la nación, como a bestias dañinas...
-Es usted libre de hacerlo. Yo no reniego de mi fe ni de mi bautismo, ni de mis votos, que ahora me unen más aún a Nuestro Señor..."
En el acta de bienes confiscados, se dice que en el cuarto del Hno. Roger se confiscó «una mala cama, con un jergón y un colchón rotos por varios sitios; una manta; una mesita de roble; un armario pequeño de nogal; y un candelabro muy malo de cobre...»
El 11 de junio de 1793, el Hno. Roger fue encarcelado en el antiguo convento de las clarisas, que habían sido expulsadas. Ese mismo día fue también encarcelado el Hno. León y compartió la prisión con su Hno. Director y con otros muchos sacerdotes y religiosos. Todos iban a ser deportados a la Guayana.
En la «Positio» o Informe para el reconocimiento del martirio de los héroes de Los Pontones de Rochefort, se cita al abate Labiche que dejó un testimonio sobre el Hno. Roger:
«El Hermano Roger provenía de un departamento que había dado a la deportación muchos hombres de gran mérito; y él no era de los que menos tenían.
Piadoso, lleno de celo por la instrucción de la juventud, poseía en grado poco común el espíritu de prudencia; gozaba de gran consideración en la ciudad. Tenía, entre otros talentos, una espléndida caligrafía».
Y el abate Guillon añade: «Para atender de manera útil a los compañeros de infortunio, se dedicó humildemente a arreglarles el calzado. Era, dice uno de ellos, una excelente persona por el género de enseñanza al que se había dedicado; y estaba lleno de virtudes».
Y el Hno. Lucard escribió: «Digno hijo de La Salle, sorprendió a los otros prisioneros por su humor alegre y resignación heroica.
Siempre se mostró solícito con los enfermos y con los más desanimados; se esforzaba, con sus cuidados cariñosos, en distraerlos de los dolores.
Cuando no tenían libros, los suplía con conversaciones espirituales y comentarios familiares sobre asuntos de cosmografía o navegación.
Cada día empleaba también parte del tiempo en arreglar el calzado de los eclesiásticos cuya salud deteriorada sufría horriblemente con las marchas en el fango, la nieve o el hielo, a pie descalzo. Decía alegremente: como buenos soldados, debemos saber un poco de todos los oficios, y, en caso de necesidad, ser buenos zapateros remendones.
Un día exclamó uno de los prisioneros de Moulins: el Hermano Roger está en medio de nosotros tan tranquilo y sereno como lo estaba en la clase.
Para todos fue un hombre lleno de talentos y virtudes».
El Hno. Roger salió hacia Rochefort en la caravana del 25 de noviembre de 1793.
Después de numerosas vejaciones e insultos, tuvieron que esperar en Saintes hasta el 28 de marzo de 1794.
El 12 de abril fue embarcado en «Les Deux Associés», donde tuvo que sufrir las calamidades ya descritas, comunes a todos los presos.
Afectado por la epidemia, fue trasladado a la isla Madame, donde murió el 12 de septiembre.
Fue enterrado en la arena con gran cantidad de cal para acelerar la descomposición del cadáver.
Hermano León
(Juan Mopinot)

El Hermano León, era también de la comunidad de Moulins y acompañó en la prisión al Hermano Roger, su Director.
Juan Mopinot, como se llamaba civilmente, había nacido en Reims, en la parroquia de Santiago, de tantos recuerdos en los orígenes del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, el 12 de diciembre de 1724. Fue bautizado por el Padre Huberto Vuyart, sacerdote de la parroquia.
Estudió con los Hermanos en la escuela de Thillois.
Ingresó en el noviciado de San Yon el 14 de enero de 1744, con 19 años.
Con el Hábito recibió el nombre de Hno. León.
El 1º de noviembre de 1749 emitió los votos perpetuos.
De su estancia en Moulins hay un testimonio que dice: «Casi todas las personas distinguidas de la ciudad habían recibido la primera instrucción con el Hno. León».
Fue también detenido, como el Hno. Roger, el 11 de junio de 1793.
En el acta de confiscación de la escuela, en 1792, se dice que en el cuarto del Hno. León había: «un somier, un jergón, un colchón, una manta, un armario pequeño con dos puertas y un cajón abajo, y una candela de cobre».
El Hno. León tenía 68 años cuando fue encarcelado. Como otros presos, había esperado que a causa de la edad avanzada no sería deportado. Pero las autoridades no tuvieron ninguna conmiseración.
En la «Positio», citando al abate Labiche, se dice:
«Figura en la lista de los que iban a ser deportados el 31 de marzo de 1794. Luego lo encontramos en Rochefort. Embarcado en "Les Deux-Associés ", su estancia fue corta en el navio, pues murió el 21 de mayo. Lo enterraron en la isla de Aix».
Y el abate Labiche añade:
«No puedo elogiar mejor al Hno. León que diciendo que era un santo. Tenía entre todos nosotros esa fama, y la merecía. La muerte, por lo demás, no hizo sino confirmar esta opinión favorable. Este santo hombre había conservado, en una edad muy avanzada, la jovialidad de la la juventud».
En medio de sus sufrimientos, el Hno. León había mantenido constantemente una serenidad sobrenatural y un deseo vehemente de ver a Dios.
Hermano Uldarico
(Juan Bautista Guillaume)

El Hno. Uldarico, Juan Bautista Guillaume, nació en Fraisans, parroquia de Dampierre, diócesis de Besancon, el 1º de febrero de 1755.
En el Libro de Bautismos de la iglesia de Dampierre se lee: «Juan Bautista Guillaume, hijo del matrimonio Nicolás Guillaume y Antonia Mignot, fue bautizado el 1º de febrero de 1755. Padrino: Juan Bautista Quiney. Madrina: Francisca Ymonez».
A este testimonio del Libro de Bautismo, se puede juntar la declaración que él mismo hizo en Nancy poco antes de su martirio, el 21 de noviembre de 1791: «Yo, el infrascrito J. B. Guillaume, oriundo de la parroquia de Dampierre, diócesis de Besancon, en el Franco Condado, entrado en el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas el 16 de octubre de 1785 con el nombre de Hermano Uldarico, declaro que amo mi estado vocacional y deseo perseverar en él hasta la muerte, con la ayuda de la gracia de Dios».
Se sabe poco de la vida y actividad del Hno. Uldarico en los ocho años de misión apostólica en Nancy, que siguieron a su noviciado.
Después que los revolucionarios cerraron la escuela, dice el abate Guillon que el Hno. Uldarico «muy apegado a los hijos de los pobres de Nancy, se quedó por ellos en esta ciudad, donde clandestinamente continuó instruyéndolos en la piedad y en el arte de la lectura y de la escritura».
Y el Hno. Gustave-Marie añade: «Cuanto más humildad tenía en su profesión, tanto más éxito alcanzaba con sus instrucciones; y tanto más, también, los impíos perseguidores se irritaban contra él. La vida tranquila y ordinaria del modestísimo Hno. Uldarico no tenía nada que pudiera ofender á los republicanos; y los servicios que prestaba deberían atraerle el reconocimiento del pueblo. Pero, como eran impíos y ateos, que reinaban bajo el nombre del pueblo y de la República, este buen "ignorantin" fue encarcelado en 1793».
En efecto, fue detenido el 17 de mayo y condenado a la deportación. Tenía 38 años.
La caravana salió hacia Rochefort el 1º de abril, a las 7 de la mañana, y llegaron el 28. El Hno. Uldarico fue encerrado en «Les Deux Associés». Afectado por la epidemia y víctima de los sufrimientos falleció el 27 de agosto de 1794. Fue enterrado en la isla Madame.
Este texto fue tomado del Boletín del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, Nº 244, 1998. Páginas 11, 16 y 17. |
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Beatos Hnos. Mártires de Turón
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Santos Hnos. Mártires de Turón
En Turón, Asturias, 8 Hermanos atendían una escuela gratuita. En repetidas ocasiones, los comunistas los habían molestado por su trabajo apostólico, tanto en la escuela como fuera de ella. Al estallar la Revolución, en 1934, los Hermanos fueron detenidos junto con el Padre Inocencio, Pasionista, que era su capellán, mientras celebraban la Sagrada Eucaristía, y el Colegio fue convertido en cuartel general de los revolucionarios. El día 9 de octubre, 4 días después, fueron fusilados aquellos valientes soldados de Cristo cuyo crimen fue enseñar a la gente el camino del bien mediante las obras y las palabras, sin ningún proceso legal de por medio.
Fiesta: 9 de octubre
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Santo Hno. Cirilo Bertrán
(José Sanz Tejedor)
1888-1934
En Turón sólo estuvo un Curso completo. Su labor callada y serena fue de gran ayuda para los Hermanos en las difíciles jornadas que precedieron a la Revolución de 1934. Se granjeó el respeto de las familias y el aprecio de todos los que lo conocieron. |
Nació en Lerma, en la provincia de Burgos, el día 20 de marzo de 1888. Desde niño se mostró sereno, reflexivo, piadoso, tranquilo. Sus padres eran humildes trabajadores en la localidad. Con ellos aprendió austeridad y espíritu de sacrificio.
Ingresó en el Noviciado de los Hermanos, en Bujedo, el 12 de julio de 1905. Se manifestó esforzado y animoso durante los años de su formación religiosa y pedagógica. Y cuando terminó ésta, fue destinado a la Comunidad de Deusto, en Vizcaya, a donde llegó en 1909. Allí hizo su primera profesión religiosa el 31 de Agosto del mismo año. Luego fue enviado para ejercer el apostolado educativo al Asilo del Sagrado Corazón, de Madrid. En la misma Capital de España, trabajó después en la Escuela de Puente Vallecas y en la de Sta. Susana. Más tarde salió para Villagarcía, en la provincia de Badajoz. A continuación, en la de Sanlúcar de Barrameda, en Cádiz, hizo sus votos perpetuos, en agosto de 1916. Y después pasó a las comunidades de Isla y de Riotuerto, en las cercanías de Santander, como Director.
Recibió la designación de Director de la Escuela de Anaz y de Riotuerto. Y en 1925 se trasladó a la Escuela de San José, llamada del Circulo Católico, en la capital santanderina, para ejercer también la labor directiva. Allí estavo el período más fecundo de su vida apostólica. Con motivo de la secularización impuesta por las circanstancias políticas, pasó a dirigir la Escuela «Ntra. Sra. de Covadonga», en Turón. Pero antes había estado tres cursos dirigiendo la existente en Valladolid con el nombre de «Sagrada Familia».
En Turón estuvo sólo un curso completo. Su labor callada y serena fue gran ayuda para los Hermanos en las difíciles jornadas que precedieron a la Revolución de 1934. Se granjeó el respeto de las familias y el aprecio de todos los que lo conocieron.
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Santo Hno. Marciano José
(Filomeno López y López)
1900-1934
No quizo disimular su condición de religioso cuando los miembros del Comité Revolucionario intentaron dilucidar si lo era. Unió su destino al de sus compañeros de Comunidad, a los que siempre había prestado sus servicios con simpatía y con bondad.
Era natural de El Pedregal, en la provincia de Guadulajara. Vio la luz el 17 de noviembre de 1900. Con sus padres y hermanos, pertenecientes a una sencilla familia de labradores, aprendió de niño a trabajar con esfuerzo y a enfrentarse valientemente con las adversidades de la vida.
Ingresó en Bujedo el 12 de Noviembre de 1912, por influencia de su tío, el Hno. Gumersindo, que era enfermero de la casa y murió poco después con fama de santidad.
Una enfermedad en los oídos le disminuyó notablemente la audición, por lo que hubo de regresar al hogar de sus padres. Mas, insistiendo en sus deseos de consagrarse a Dios en la vida religiosa, fue readmitido con la condición de dedicarse a empleos manuales.
Permaneció en la laboriosa casa de Bujedo hasta el 28 de mayo de 1928, fecha en que fue destinado a Terán, en la Provincia de Santander. Más tarde trabajó en las Comunidades de Caborana (Asturias), Ntra. Sra. de Lourdes (Valladolid), Colunga (Asturias), Gallarta (Vizcaya) y Mieres (Asturias). En todas partes dio muestras de su espíritu de servicio y de su generosidad, a pesar de sus achaques corporales; pues, además de su sordera, padeció en los últimos años una afección molesta en la columna vertebral.
En Mieres estaba cuando aceptó con abnegación remplazar a un Hermano de Turón, que se hallaba turbado por las tensiones y reticencias ambientales. Esto sucedió en abril de 1934. Llevaba, pues, seis meses allí, cuando Dios le señaló para el supremo sacrificio. No quiso disimular su condición de religioso cuando los miembros del Comité revolucionario intentaron dilucidar si lo era. Unió su destino al de sus compañeros de Comunidad, a los que siempre había prestado sus servicios con simpatía y con bondad.
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Santo Hno. Victoriano Pío
(Claudio Bernabé Cano)
1905-1934
Sus cualidades fueron admirables desde los primeros años de su formación: gran sentido del orden, buena memoria, excelentes dotes artísticas, capacidad de superación ante el desánimo y una serenidad que llamaba la atención a sus compañeros.
Había nacido en San Millán de Lara, en la provincia de Burgos, el 7 de Julio de 1905. Sus padres, esforzados y cristianos labradores del lugar, le inculcaron desde los años infantiles las mejores virtudes de trabajo, nobleza y espíritu de servicio.
Ingresó en Bujedo el 26 de agosto de 1918. Sus cualidades fueron admirables desde los primeros años de su formación: gran sentido del orden, buena memoria, excelentes dotes artísticas, capacidad de superación ante el desánimo y una serenidad que llamaba la atención a sus compañeros.
Sus primeros votos tuvieron lugar el 3 de febrero de 1923. Y el 6 de enero de 1925 fue destinado al Colegio de Palencia, donde se distinguió, desde los primeros días, por el aprovechamiento del tiempo y por la total dedicación a sus alumnos. Pronto se encargó del coro colegial, que dirigía en tiempos extraescolares y que animaba con brillantez los actos religiosos y educativos del Colegio y en múltiples invitaciones que de fuera recibía.
En Enero de 1926 fue enviado a la Comunidad de la Sta. Espina, en la provincia de Valladolid, para cubrir una necesidad surgida allí. Pero recibió orden de regresar a Palencia al terminar el mismo curso. Allí hizo su profesión perpetua el 23 de agosto de 1930.
Fue de los pocos Hermanos que continuó en el Colegio, cuando la dispersión de 1933 obligó a todos a cambiar de lugar de residencia. Pero al año siguiente fue requerido por el Hno Visitador, unos días antes de comenzar el curso, para que se trasladara a Turón a fin de cubrir una vacante de último momento. Le sorprendió y le costó este cambio de lugar; pero aceptó con sencillez el inesperado sacrificio que se le pedía. Llevaba sólo 20 días en Turón, cuando Dios le reclamó un holocausto inmensamente superior.
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Santo Hno. Julián Alfredo
(Vilfrido Fernández Zapico)
1903-1934
Manifestaba un empeño singular en la preparación de los niños para la Primera Comunión, misión en la cual ponía un inmenso corazón. Sobresalía por su amor a la oración, por su delicada actitud de respeto y obediencia. Cuando Dios le llamó para el sacrificio, se hallaba preparado admirablemente para responder sin vacilación y sin reservas.
Nació en Cifuentes de Rueda, en la provincia de León, el 24 de diciembre de 1903. Se manifestó desde niño delicado, recogido, silencioso y humilde. Los buenos consejos de sus padres, labradores, y la influencia de un tío, sacerdote y párroco de un pueblo cercano, con quien vivió algún tiempo a la muerte prematura de su madre, desarrollaron su piedad y le inclinaron hacia la vida religiosa desde muy joven.
Había ya cumplido los 22 años, cuando Dios le deparó el conocimiento de los Hermanos de las Escuelas Cristianas e ingresó en el Noviciado de Bujedo el 4 de febrero de 1926. Dio muestras de una seriedad y madurez tales, que llenaba de admiración a sus compañeros, más jóvenes que él. Sobre todo resaltaba su gozo por la vocación educadora que había encontrado y con la que se mostraba intensamente agradecido. Cuando hizo su primera profesión religiosa, el 15 de agosto de 1927, era un modelo de virtudes y de abnegación fraterna.
Su primer lugar de apostolado fue la Escuela de Caborana, en Asturias. Se dedicó con verdadera entrega a su labor docente. Y manifestaba un empeño singular en la preparación de los niños para la primera comunión, misión en la cual ponía un inmenso corazón.
En Septiembre de 1933, cuando hacía sólo tres años que trabajaba en Caborana, hubo de trasladarse a la Comunidad de Turón, en virtud de las circanstancias. Un año antes, el 28 de Agosto de 1932, había emitido sus votos perpetuos, con los cuales sellaba su entrega definitiva al Señor.
El curso que transcurrió en Turón no se diferenció en nada de su itinerario espiritual anterior. Sobresalía por su amor a la oración, por su delicada actitud de respeto y de obediencia y por su serenidad ante las dificultades. Cuando Dios le llamó para el sacrificio, se hallaba preparado admirablemente para responder sin vacilación y sin reservas.
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Santo Hno. Benjamín Julián
(Vicente Alonso Andrés)
1908-1934
Hombre noble, espontáneo sencillo y cordial. Se hizo querer y respetar siempre. Y en 1933 cuando hubo de cambiar de lugar, tanto los alumnos como las familias se llenaron de pena y a toda costa querían impedirlo. Pero con generosa disponibilidad aceptó los hechos y se trasladó a Turón. Tanta sencillez y fortaleza sólo podía proceder de un corazón lleno de Dios, quien así lo eligió para su encuentro.
Hombre noble, espontáneo, sencillo y cordial, había nacido en Jaramillo de la Fuente, en la provincia de Burgos, el 27 de octubre de 1908. Fue en su pequeño pueblo de sufridos labradores donde recibió la energía de carácter y la sinceridad de espíritu que tanto admiraron cuantos le conocieron.
El 17 de octubre de 1920 ingresó en Bujedo. Hubo que vencer las dificultades que le salieron al paso en los estudios, debidas a su falta de preparación inicial. La misma decisión manifestó en los avatares de su itinerario religioso; por ejemplo en el retraso de su primera profesión, que hizo el 16 de mayo de 1926, y la consiguiente prolongación del Noviciado; y en sus dificultades profesionales, cuando le costaba dominar a los alumnos en su primera escuela de Santiago de Compostela.
Cuando el 30 de agosto de 1933 hizo su Profesión Perpetua, con plena madurez y decisión, recogía el fruto de su tesón, de su generosidad en el trato con sus hermanos y con sus superiores.
En la Escuela de «La Inmaculada», de Santiago de Compostela, pasó seis años de su apostalado educativo. Se hizo querer y respetar siempre. Y, cuando en 1933 hubo de cambiar de lugar, tanto los alumnos como las familias se llenaron de pena y a toda costa querían impedirlo. Pero, con generosa disponibilidad, aunque con inmensa nostalgia, aceptó los hechos y se trasladó a Turón, a donde había sido destinado. Quienes pasaron por aquel lugar durante el año en que moró en él tan cordial compañero, nunca olvidarían su alegría, su hospitalidad y el optimismo que mostraba en sus comentarios y en sus juicios sobre la situación del momento y del lugar. Tanta sencillez y fortaleza sólo podía proceder de un corazón lleno de Dios, quien así lo eligió para su encuentro.
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Santo Hno. Augusto Andrés
(Román Martínez Fernández)
1910-1934
Heredó de su padre, militar de profesión, la previsión y el orden. Y de su madre, piadosa y sencilla, la gentileza que tanto admiraban sus profesores, sus compañeros y después sus escolares. Aprendió a estimar la vocación educadora de sus profesores.
En la ciudad de Santander nació este niño decidido y agraciado el 6 de mayo de 1910. Su carácter siempre supo de amistad y de generosidad. Y su espíritu estuvo orientado a Dios desde los primeros momentos. Heredó de su padre, militar de profesión, la previsión y el orden. Y de su madre, piadosa y sencilla, la gentileza que tanto admiraban sus profesores, sus compañeros y después sus escolares. Fue alumno de la Escuela de S. José, del Círculo Católico de la Ciudad, que dirigían los Hermanos. En ella aprendió a estimar la vocación educadora de sus profesores. Y en ella surgió el deseo de imitar tan buenos ejemplos, a pesar de que su madre, que había pasado por el amargo trago de ver morir recientemente a su esposo, no terminaba de resignarse al alejamiento del hijo mayor y único varón de la familia. Mas una enfermedad del niño doblegó las resistencias maternas. Habiendo prometido durante ella consentir en los designios divinos, autorizó el ingreso del niño en Bujedo, a donde llegó el 8 de Agosto de 1922.
Su entrega al trabajo y su elegancia en la convivencia fueron admirables, tanto durante sus años infantiles como durante su tiempo de Noviciado. Con decisión hizo su primera profesión el 15 de Agosto de 1927; y con alegría recibió su primer destino apostólico, dirigiéndose hacia el Colegio «Ntra. Sra. de Lourdes», de Valladolid, al cual llegó el 24 de Agosto de 1929.
Su preparación de las clases, su entrega sin medida a los discípulos, su cordialidad en el trato con todos, llamaban la atención. Por eso todos lamentaron que tuviera que trasladarse a Palencia dos años después, para cumplir el servicio militar. Terminado éste, quedó incorporado a la Comunidad de aquel Colegio palentino, hasta que la dispersión de 1933 le llevó al que habría de ser su postrer destino, la comunidad de Turón. Su decisión y valor serían llamativos en los postreros momentos de su existencia, pues de él procedieron las pocas palabras que, según conocemos fueron dirigidas a sus verdugos. Fueron palabras llenas de entereza, y de aceptación del martirio de un corazón entregado a Dios.
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Santo Hno. Benito de Jesús
(Héctor Valdivielso Sáez)
1910-1934
“Qué bien se vive así.
A Dios amando,
En Dios viviendo
y para Dios obrando.
Trabajo, rezo y amo.
Dios no me pide más”.
Carta del 1º de diciembre de 1993
Sus padres se trasladaron a la inmensa metrópoli de Buenos Aires algunos años antes de su nacimiento que tuvo lugar allí el 31 de octubre de 1910. Por eso, desde niño, manifestó inmenso amor por la gran nación Argentina.
Fue bautizado en la iglesia de S. Nicolás de Bari, en la citada ciudad. Y era muy pequeño cuando regresó con sus padres a España, estableciéndose en Briviesca, en la provincia de Burgos, que era la tierra de sus antecesores. En esta localidad conoció a los Hermanos de la Escuelas Cristianas, quienes tenían su centro de formación en el cercano pueblo de Bujedo. Ingresó en él el 31 de agosto de 1922.
Su padre había emigrado de nuevo a México, lo que originó una correspondencia abundante que nos permite hoy conocer los sentimientos infantiles, y más tarde juveniles, del futuro mártir. Por sus cartas descubrimos la grandeza y universalidad de su espíritu. Aceptó con regocijo la invitación que le hicieron los Superiores para ofrecerse como misionero en otros países. Pensaba especialmente en su Argentina. Y por eso, el 7 de agosto de 1924 llegó a la Casa Central del Instituto, en Lembecq-lez-Hall, en Bélgica, donde un año después ingresó en el Noviciado. Emitió sus primeros votos el 10 de octubre de 1927.
Regresó a Bujedo para continuar sus estudios. El 24 de agosto de 1929 fue destinado a la Comunidad de Astorga, en la provincia de León. En este lugar, de gentes sencillas y agradecidas realizó la mayor parte de su apostolado. Se entregó con ilusión a la clase, y animó con entusiasmo diversas obras de apostolado extraescolar, sobre todo con los miembros de La Cruzada Eucarística, a los que dedicó su ardoroso corazón. También se manifestó decidido difusor de la prensa católica, por la que sentía singular interés. Colaboró con frecuencia en el periódico local «La Luz de Astorga» y en alguna revista de alcance nacional.
En septiembre de 1933, año de la secularización, fue enviado a Turón. En el corto tiempo que permaneció en la cuenca minera, se mostró, como siempre habla sido, plenamente entregado a la clase y a las obras juveniles de la Cruzada Eucarística y de la juventud de Acción Católica. Su consagración a estos jóvenes le convirtió en candidato predilecto para el martirio.
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Santo Hno. Aniceto Adolfo
(Manuel Seco Gutiérrez)
1912-1934
La sonrisa serena que permanentemente adornaba su rostro angelical, tuvo sin duda, que impresionar a los mismos asesinos que, a sus 22 años, le hicieron ganar la eternidad.
El benjamín (es decir, el más pequeño) de la Comunidad mártir de Turón había nacido en Celada Marlantes, en la provincia de Santander, el 4 de octubre de 1912. Aunque pronto quedó huérfano de madre, la piedad de su padre era tal, que fueron tres los hijos que entregó a Dios en el Instituto de San Juan Bautista De La Salle. Él, mediano de los hermanos, llegó a Bujedo el 1º de septiembre de 1924. Poco después recibió la noticia de que su padre había fallecido serenamente y de que sus hermanos quedaban al cuidado de los abuelos.
La delicadeza de sus sentimientos, el sentido del orden y la limpieza que le adornaban, la pureza que resplandecía en su mirada, la seriedad con que se aplicaba a sus deberes y la ilusión con que hablaba de su apostolado futuro de educador, eran las notas distintivas de su personalidad privilegiada. Pasó al Noviciado el 6 septiembre de 1928 y emitió sus primeros votos el 2 de febrero de 1930. Después se dedicó con decisión a su preparación docente, sin asustarse por las dificultades que pudiera encontrar en los exámenes oficiales a los que tuvo que presentarse.
En medio de su trabajos, su mayor inquietud estaba en el cultivo de su vida espiritual, pues la piedad le resultaba como un regalo divino innato. Ella le movía a preocuparse intensamente por los demás, sobre todo en los aspectos relacionados con el cumplimiento del deber y con la generosa entrega a Dios de quienes le rodeaban.
El 24 de agosto de 1932 fue destinado al colegio Ntra. Sra. de Lourdes, de Valladolid. En el verano siguiente, y lleno de anhelos apostólicos, fue destinado a la Comunidad de Turón, otro año, el segundo de su apostalado, pasó en aquel lugar. La sonrisa serena que permanentemente adornaba su rostro angelical, tuvo sin duda, que impresionar a los mismos asesinos que, a sus 22 años, le hicieron ganar la eternidad.
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P. Inocencio de la Inmaculada
Pasionista
El P. Inocencio de la Inmaculada era un Pasionista del Convento de Mieres que estaba en Turón el día del sacrificio, no por casualidad, sino por designio misterioso de Dios...
Toda su vida había estado dedicada al ejercicio de la docencia en diversos centros de estudios. Había sabido conjugar la labor docente con una intensa actividad sacerdotal. Y la característica más singular de su tarea había sido siempre la disponibilidad. No sabía decir que no cuando se trataba de un trabajo apostólico.
Y como había que ir desde Mieres a Turón para confesar en el Colegio de los Hermanos y en la Parroquia, con el fin de preparar las mentes y los corazones para la tradicional y piadosa práctica de comulgar los primeros viernes de mes, se ofreció para aquel servicio. Ni siquiera fue perdonado en el último momento, como aconteció con los otros tres sacerdotes de la localidad. Fue considerado por los verdugos como un religioso que tenía que ver mucho con la tarea de la educación cristiana.
Su osadía tenía un precio: la muerte. Su espíritu y su historia personal merecían una recompensa: el martirio.
Una de sus aficiones era prestar ayuda a los colegios cuando llegaban las festividades y aumentaba el número de confesiones y comuniones.
El día 4 de Octubre los niños de la Escuela de los Hermanos de Turón tenían confesiones para prepararse al primer viernes, que era el día siguiente. El plan del P. Inocencio era pasar toda la tarde en el confesionario. Las confesiones fueron más numerosas que en otras ocasiones y se hizo tarde. Nada había llevado consigo, pues pensaba regresar a dormir a su Convento. Pero el Párroco de la localidad, D. José Fernández, y el Hno. Cirilo, Director del Colegio, le pidieron que se quedara con los Hermanos a dormir, a fin de poder celebrar por la mañana la Misa y preparar a los niños con una exhortación para la comunión.
No le gustaba la idea de pernoctar fuera de casa; pero, ante la posibilidad de otra labor apostólica con los niños de la Escuela, no vaciló y cedió a la invitación. Fue su perdición... perdición para la vida terrena; pero se convirtió en la circunstancia de que Dios se aprovechó para ganarle para la eternidad.
Este texto fue tomado del Boletín de los Hermanos de las Escuelas Cristianas Nº 244, 1988. Páginas 33, 34, 35 Y 36. |
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Beato Hno. Arnoldo Rechè
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Beato Hno. Arnoldo Rèche
(1838-1890)
La intensidad de su vida de oración y su amor por las prácticas de penitencia deciden a los superiores a nombrarle Director del Noviciado de Thillois. Conquista el corazón de aquellos de quienes está encargado por su atención evidente a su desarrollo espiritual y profesional. Se habla de pequeños milagros de curación, así como de su sorprendente capacidad para discernir los pensamientos secretos.
Fiesta: 23 de octubre
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Nació el 2 de septiembre de 1838 en Landroff, cerca de Metz, Francia. Fue bautizado con el nombre de Julio Nicolás Rèche.
¿Quién es este Educador que viviendo en tiempos de plena tempestad a causa de la guerra franco-prusiana, decía insistente a sus alumnos?:
"Sean santos y tendrán luz y fuerza para decisiones grandes".
En la vida del Hermano Arnoldo todo gira alrededor de los jóvenes, comprometido con ellos por el movimiento del Espíritu de Dios. Durante su propia juventud vivió el trabajo recio de campesino, luego como empleado de la construcción. Y allí el Señor lo llamó a la vida Lasallista. Hizo su noviciado en Beauregard-Thionville en 1862.
Inicia entonces una profunda vida de oración y una intensa actividad apostólica: como maestro de agricultura en un Colegio-Internado y más tarde como formador de jóvenes Hermanos, en el Noviciado. Su vida entera fue entrega absoluta a los jóvenes.
Los jóvenes lo llamaban "El buena gente y santo Hno. Arnoldo".
Su docilidad al Espíritu de Jesús dio en él frutos abundantes:
- Fuerte, serena, irradiante interioridad.
- Sed insaciable de encuentro con Dios en la Oración y en la Eucaristía.
- Reciedumbre y constancia en sus opciones.
- Amor sencillo y sólido hacia la Santísima Virgen María.
- Simpatía, alegría, buen humor en el trato.
- Gran paciencia de educador, aun cuando era de carácter fuerte.
- Trato amable, cortés y fino.
- Mostraba bondad e interés por las personas.
- Solicitud por las necesidades de los demás, especialmente de los pobres.
- Compromiso total por su vocación de religioso educador, viviendo "junto y por asociación" con sus Hermanos, la vida Lasallista.
El Cardenal Marty expresó así la influencia primordial del Espíritu Santo en la vida del Hno. Arnoldo:
"El testimonio del Hno. Arnoldo es un signo luminoso en la senda espiritual y apostólica de todos los cristianos".
La cordialidad, el buen humor y una paciencia inalterable con los alumnos, durante 13 años dedicados a la enseñanza en Reims; y un gran celo por la formación de los novicios el resto de su vida, tales son las características de una santidad discreta, delicada y casi inadvertida".
Murió en Reims el 23 de octubre de 1890.
Se invoca a este siervo de Dios en toda Francia, así como en otros países y hasta en Rusia. La correspondencia de aquellos que se encomiendan a él sobrepasa las 1,500 cartas anuales.
Fue beatificado por su Santidad Juan Pablo II, el 1º de noviembre de 1987, al concluir el Sínodo de los Laicos.
Terminamos con unas palabras del Hno. Arnoldo:
"Qué felices seremos el día que descubramos en todo la mano paternal de Dios, porque nadie es Padre como lo es Dios".
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Beatos Hnos. Mártires de Almería
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Beatos Hnos. Mártires de Almería
Fueron encerrados en prisiones improvisadas, donde fueron sometidos a privaciones, malos tratos y burlas. Los Hermanos Edmigio, Amalio y Valerio fueron asesinados de un balazo en la cabeza y sus cuerpos fueron arrojados en un pozo profundo así como también los cuerpos de los Hermanos Aurelio y José. Los Hermanos Evencio y Teodomiro fueron fusilados cerca de la carretera y sus cuerpos quedaron abandonados allí mismo. Los Obispos y los Hermanos fueron condenados a muerte sin juicio, por el crimen de haber profesado y enseñado la fe católica.
El 10 de octubre de 1993 fueron beatificados por el papa Juan Pablo II.
Fiesta: 16 de noviembre
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Beato Hno. Aurelio María
(Bienvenido Villalón Acebrón)
1890-1936

Nació en Zafra de Záncara, provincia y diócesis de Cuenca, el 22 de marzo de 1890, hijo de Cecilio y Marcelina. Fue bautizado en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción el 24 de marzo, y confirmado el 12 de mayo de 1895.
Habiendo perdido a sus padres, siendo muy pequeño, quedó a los cuidados de su hermano mayor, Eustasio, y de un tío.
Ingresó en el Noviciado Menor de Bujedo el 15 de mayo de 1903 y pasó al Noviciado el 19 de junio de 1906. Recibió el Hábito religioso y su nuevo nombre el 22 de agosto del mismo año. Emitió sus votos perpetuos en Madrid, el 24 de julio de 1918.
En 1908, realizados sus estudios, comenzó el apostolado en Lorca, el 1º de septiembre de 1908. Luego enseñó en Gijón (1910). De allí pasó al Colegio Nuestra Señora de las Maravillas, en Madrid, en 1915. Fue destinado a Melilla en 1927, como subdirector. En 1930, al volver del Segundo Noviciado de Lembecq, estuvo en Cádiz, San Miguel, como Director. Y finalmente, desde 1933, también como Director, en el colegio San José de Almería.
Murió mártir la noche del 12 de septiembre en el lugar llamado «Venta de los Yesos» y «Contraviesa», del término de Tabernas, junto con el Hno. José Cecilio, y su cuerpo fue arrojado a un pozo seco abandonado, llamado «Tahal».
«Era de muy buen carácter y un alma cándida. En el Colegio de Maravillas se acreditó como muy buen profesor y educador... El celo por la salvación de los alumnos se revelaba en sus catecismos y exhortaciones, en las prudentes revisiones de los objetos pertenecientes a los alumnos, evitando así la introducción en el Colegio, de impresos inmorales... Cuando supo el martirio de los Hermanos de Turón, escribió: «Qué dicha la nuestra si pudiéramos verter nuestra sangre por la Causa de la educación cristiana. Redoblemos nuestro fervor de educadores religiosos y así nos haremos dignos de tal honor».
«Siempre le conceptué como un religioso de verdad, sincero, muy explícito en su actuación de buen religioso en Comunidad. Como profesor, muy celoso, reuniendo a la vez las virtudes de gravedad, modestia y humildad; con verdadero afecto religioso hacia sus alumnos. Muy abnegado con sus Hermanos de Comunidad, y muy piadoso, a la vez, dentro de la sencillez religiosa. Observante y cumplidor de sus votos y de las Reglas de su Congregación».
«Religioso prudente, que tomaba en serio la vocación, el cumplimiento de sus deberes religiosos y celoso del bien de las almas».
«Sobresalió en la urbanidad dintiguida con que trataba a cuantos le rodeaban».
«Bastaba verle rezar para sentirse animado a hacer lo mismo. Me llamó la atención el recogimiento que ponía en las oraciones del refectorio...»
Beato Hno. José Cecilio
(Bonifacio Rodríguez González)
1885-1936

Nació en La Molina de Ubierna, provincia | |